Se acaba de prohibir en Cataluña, una comunidad autónoma de España, la fiesta de los toros.
Además del factor político (en Cataluña el nacionalismo busca borrar todo lo que sea español, incluso el idioma), está la defensa de los animales. Se califica al toreo como una tortura inferida a un pobre animal.
Lo paradójico del asunto está en que el mismo sector político que está a favor de esta prohibición, está a favor de permitir el aborto.
Se defiende a unos bobinos, que por otra parte viven y mueren como reyes, mientras que se deja en el olvido a decenas de miles de seres humanos que son matados por sus madres; mientras que la defensa del toro es absoluta, la defensa del feto está condicionada a la "dignidad" o "libertad" de la mujer.
Además del factor político (en Cataluña el nacionalismo busca borrar todo lo que sea español, incluso el idioma), está la defensa de los animales. Se califica al toreo como una tortura inferida a un pobre animal.
Lo paradójico del asunto está en que el mismo sector político que está a favor de esta prohibición, está a favor de permitir el aborto.
Se defiende a unos bobinos, que por otra parte viven y mueren como reyes, mientras que se deja en el olvido a decenas de miles de seres humanos que son matados por sus madres; mientras que la defensa del toro es absoluta, la defensa del feto está condicionada a la "dignidad" o "libertad" de la mujer.